jueves, 10 de abril de 2014

Ya se cumplirán dos pésimas semanas de que todo en mi vida anda mal. La escuela anda mal, los amigos andan mal, el amor me anda mal, las calificaciones me andan mal, mi vida anda mal, yo ando mal. Y ya me harté, este es mi límite, y si no hago una estupidez es por el solo echo de que no tengo los recursos necesarios para hacerlo. Ojalá dios me permita disfrutar de una felicidad enorme después de todo esto... no entiendo por que me pasa esto, no me lo merezco.
Estoy enojada con todos los seres humanos, me aborrezco tanto o más que a la gente, mi ira va en aumento, me llena, me consume, me quema, hace arder todo. Mi corazón se endurece... odio a todo aquel que me quiera, pues su amor no me es necesario, pues no me llena, no lo quiero; sin embargo, ruego que alguien me saque de este sentir tan abrazador, es un dolor enorme. Se que no moriré por esto, que en un mes lo habré olvidado todo, ojalá Dios jamas me de los recursos para terminar con este regalo que me dio llamado vida, ya que en cualquiera de mis impulsos (los cuales son cada vez mas intensos) no pensaría dos veces en cometer suicidio.
Es gracioso como la vida da giros, y de haber sabido que aquel giro me habría traído hasta aquí, habría sido mas precavida. Para empezar, siempre habría cuidado mi distancia bastante alejada de ella. Sí, me arrepiento, me arrepiento de haberle dado mi calor y de haberle permitido darme calor a mi, me arrepiento rotundamente de haberle dedicado tanto tiempo y tanto sacrificio, puesto que jamas se lo mereció, por mas que lo necesitara, de haber sabido... no le habría dado nada de mi. Pero lo hecho, hecho está, y no permitiré que haga lo que guste conmigo más, quien termina perdiendo es ella.
Odio a los hombres y a las mujeres, me quedo con Dios.

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