Aquel día, era por la tarde, tu sacaste de tu bolsa dos pulseras, una blanca y otra café; alzaste la cafe hacia mi y me preguntaste "Izquierda o derecha?" a lo que te contesté "Izquierda" y me la colocaste con un fuerte nudo. Me dijiste que no sería una promesa, pero que simbolizaría algo especial, algo único: que cuidarias de mi amor y yo del tuyo. El día de hoy no tenias la pulsera blanca puesta a lo que te cuestioné el por qué y me contestaste "hace tiempo que deje de ponermela" y respondí algo dolida: "luego te devuelvo la mía."¿ Para qué la quiero yo? ¿De recuerdo? si yo lo que quiero es acabar con cada recuerdo tan pronto como sea posible. Acabar con cada memoria que te relacione y empezar de cero para así poder ser simplemente buenas amigas. Porque cuando te veo mi corazón se aflige y mi mente se llena de pensamientos amargos y preguntas que no me atrevo a hacerte.
Hubo un momento del día en que tu brillabas espléndidamente y nos hacías reír a los presentes, después de sacarme unas cuantas carcajadas me encontré a mi misma pensando "y no eres más mía, quizá nunca lo fuiste" y entonces en ese momento... lleno de una mezcla de alegría y tristeza, lloré en silencio, lagrimas corrieron de mis mejillas y las seque lo más rápido que pude, me sentí tan irreal. Extraño esos momentos en los que me hacías sentir de película, me hacías sentir en un cuento, pero he aquí la realidad, el gusto no me duró mucho.
Pero lo que siente hoy mi corazón se que no durara para siempre, quiero enamorarme... otra vez y otra, y otra... quiero enamorarme muy pronto.



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