Una noche como tantas. Aquellos ojos en tu mirada. Te
atormentabas, yo sé. Cerrabas apaciblemente tus ojos y empezabas a creer cosas.
Tan asustada, tus experiencias no te dejaban tranquila ni mucho menos tu
conciencia. Aun así andabas a ciegas en la cuerda floja, te vi a punto de caer.
Te lastimaste, temiste por tu bienestar. Pero aun así dejaste a Morfeo
abrazarte con esos ojos mirándote, pero el temor nunca se fue, ni tampoco la
tristeza.



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